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El secado

Sea cual sea la madera elegida, tiene que estar bien seca; la madera húmeda calienta muchísimo menos, porque gran parte de la energía se emplea en evaporar el agua que contiene; la albura ( así se domina la madera nueva que está justo debajo de la corteza) puede llegar a contener hasta un 75% de agua.
Además, la madera mojada desprende mucho humo y pocas llamas, ensuciando así tanto el hogar como el cristal y la chimenea. Para favorecer el secado, es muy importante hacer unas hendiduras en los troncos grandes, así como cubrir la leña para abrigarla de la lluvia, pero manteniéndola siempre bien ventilada. En general hay que contar con un mínimo de dos años de secado; en cuanto vaya adquiriendo experiencia aprenderá a calcular el grado de sequedad de los troncos sopesándolos; cuando más secos estén, menos pesarán, y el sonido al golpear un contra otro será mas claro.